Sentarse en una banca bajo el sol puede parecer inofensivo; sin embargo, estas superficies pueden alcanzar temperaturas que representan un riesgo para la salud.
Bancas metálicas, de concreto o plástico pueden superar fácilmente los 40 e incluso llegar hasta los 60 grados Celsius tras varias horas de exposición solar. Al entrar en contacto directo con estas superficies, la piel puede sufrir daños que muchas veces pasan desapercibidos.
La dermatóloga Donatella Petrocelli explica que el impacto inicial es térmico. «Una persona puede presentar desde enrojecimiento hasta la formación de ampollas, dependiendo de la sensibilidad. Hay casos, por ejemplo en personas con diabetes, donde la falta de sensibilidad aumenta el riesgo sin que lo noten de inmediato».
Te podría interesar: ¿Cuál es el curioso efecto de tomar café caliente en horas de calor?
Estas lesiones pueden variar desde irritaciones leves hasta quemaduras más severas, según el tiempo de exposición. Pero los efectos no se limitan únicamente a la piel.
De acuerdo con la especialista, el contacto frecuente con superficies calientes también puede favorecer infecciones. «Se altera la barrera de la piel, lo que facilita infecciones por hongos o bacterias. Además, el aumento de temperatura puede contribuir a infecciones de vías urinarias, especialmente en mujeres, debido a la proliferación bacteriana».
Este fenómeno está relacionado con la acumulación de calor y humedad, condiciones que facilitan el crecimiento de microorganismos. Ante este panorama, los especialistas recomiendan tomar medidas preventivas sencillas, como evitar sentarse directamente sobre superficies expuestas al sol, utilizar prendas de algodón y optar por materiales frescos que permitan la ventilación.
*Con información de Damaris Gómez, periodista de TCSN*







