En un taller de Cojutepeque, las escobas elaboradas con materiales reciclados se han convertido en una alternativa para reducir la contaminación y generar empleo. Botellas, bolsas plásticas y tapones que suelen terminar en la basura encuentran allí una nueva utilidad mediante un proceso de transformación industrial.
Marco Pichinte, encargado del taller de elaboración de escobas, destacó que la iniciativa aprovecha residuos que normalmente no reciben tratamiento adecuado en el país.
«Te imaginas la cantidad enorme de materiales plásticos que consumimos en El Salvador y, desgraciadamente, no tenemos todavía un criterio para poder reciclarlos, así es que nosotros nos dedicamos a eso. El 99% de nuestros productos son de reciclaje», expresó.
Video/TCS/Reportaje elaborado por Sofía Shi.
¿Cómo inicia la elaboración de escobas?
El proceso de fabricación de las escobas inicia con el plástico PET. Este es triturado hasta convertirse en pequeñas partículas que posteriormente pasan por una máquina especializada.
Todas las partículas son depositadas al inicio de la máquina y pasan por un proceso para convertirse en fibras que más adelante se convertirán en las cerdas de cada escoba.
Por otro lado, las bolsas plásticas también son recicladas dentro del taller. Primero son molidas y luego compactadas. A este material se le agregan tapones de plástico previamente triturados para crear una mezcla resistente, esa combinación es la que dará origen a las bases de las escobas.









Vía: Sofía Shi.
«Se le pone el molido del mismo PET y luego le ponemos colorante y le ponemos polytrol porque hay de dos tipos de fibra, para que plume y para que no plume, bolsas plásticas para el proceso de la base y botellas de todo lo que hay en la calle», explicó Salvador Aragón, quien se dedica a la elaboración de escobas.
Aunque utilizan maquinaria especializada, los trabajadores revisan, ajustan y afinan cada detalle para garantizar la calidad del producto final.
Después, las fibras y las bases pasan al ensamblaje. Las cerdas son colocadas cuidadosamente hasta completar las escobas. Poco a poco, los residuos plásticos desaparecen para dar paso a un artículo listo para su comercialización.
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Aceptación del producto
Además, la producción ya traspasó fronteras. «Ha sido aceptado porque exportamos para prácticamente toda Centroamérica. Estamos exportando nuestras escobas terminadas y nuestra fibra, que es siempre reciclada», manifestó Pichinte.
Así, lo que un día fue una botella, una bolsa o un tapón termina convertido en escobas. Este esfuerzo demuestra que el reciclaje puede reducir la contaminación y, a la vez, abrir oportunidades de trabajo y emprendimiento para varias familias salvadoreñas.
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