El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció la extensión por 30 días de un permiso especial que permite la comercialización de petróleo ruso previamente cargado en buques.
La medida consiste en una licencia general que suspende temporalmente la aplicación de sanciones a determinados cargamentos de crudo ruso en tránsito marítimo, con el objetivo de evitar interrupciones en el suministro internacional.
De acuerdo con Bessent, la decisión responde a la necesidad de aliviar la escasez energética derivada del conflicto en Oriente Medio, por la guerra relacionada con Irán, que ha alterado rutas clave de distribución de petróleo.
Durante una audiencia en el Senado, Bessent defendió la prórroga como una medida puntual orientada a «estabilizar los mercados y contener el impacto de los altos precios del combustible en la economía global«.
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Además, el funcionario aseguró que, media vez terminen las operaciones militares y se restablezcan las rutas de exportación, «los precios de la gasolina podrían ser más bajos que antes de que empezara el conflicto bélico”.
La extensión se produce luego de intensas presiones de diversos países importadores de energía, quienes solicitaron flexibilidad en las restricciones durante reuniones internacionales recientes. Entre ellos se incluyen encuentros vinculados al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
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