El Papa León XIV llegó este sábado a España para su viaje apostólico, que incluyó el recibimiento de parte de los reyes de España don Felipe y doña Letizia. El recibimiento contó con un alto nivel protocolario y la reverencia de parte de los soberanos hacia el pontífice.
Pero no fue solo este acto lo que llamó la atención, sino también la vestimenta que usó la reina de España: un vestido blanco.
Y es que el protocolo habitual para las audiencias con el papa exige a las mujeres vestir completamente de negro, pero existe una excepción para la reina española. Esta se conoce como “el privilegio del blanco”.
A diferencia de la reina, sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, vistieron el riguroso negro. Pues el privilegio está reservado a determinadas monarquías europeas en sus encuentros con el papa.

¿A qué se debe esto?
Esta antigua distinción pontificia se concedió exclusivamente a las casas reales que se han mantenido fieles a la Iglesia Católica a lo largo de la historia.
“Esta costumbre se consolidó a principios del siglo XX y simboliza la pureza y fidelidad a la fe católica”, dice la agencia de noticias de la iglesia.
De hecho, desde siglos atrás los reyes españoles también fueron conocidos como los reyes católicos. Como en el siglo XV destacó Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la católica.
Pero, además de la reina Letizia, también gozan de este privilegio del blanco las reinas Paola y Matilde de Bélgica; la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, la princesa Charléne de Mónaco y las damas de la Casa de Saboya.
Según las reglas básicas del protocolo vaticano, las mujeres que no gozan de este privilegio deben acudir a las audiencias con el Papa vestidas de negro. Deben usar prendas discretas, sin escote, de manga larga y con faldas o vestidos por debajo de la rodilla. Y usar velo o mantilla.






