Estados Unidos e Irán siguen sin avances concretos hacia una tregua, mientras el conflicto se acerca a los 100 días y las negociaciones permanecen estancadas. Teherán mantiene como condición un alto el fuego más amplio en la región antes de cerrar un acuerdo con Washington.
Además, las autoridades iraníes sostienen que el estrecho de Ormuz está bajo soberanía compartida con Omán, un punto que continúa generando tensiones diplomáticas.
La situación se agravó tras nuevos enfrentamientos entre Hezbolá e Israel en el sur del Líbano. Irán insiste en que cualquier entendimiento debe contemplar la situación en territorio libanés.
Por su parte, un asesor militar del líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, afirmó que la responsabilidad de avanzar en las conversaciones recae sobre la administración estadounidense. El funcionario reiteró la exigencia de liberar $24,000 millones en activos iraníes congelados como parte de cualquier posible acuerdo.
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Las diferencias también abarcan la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio energético mundial. Washington busca restablecer plenamente la navegación en la zona, mientras Teherán reclama el levantamiento de restricciones económicas y el acceso a recursos financieros bloqueados desde hace años.
Además, las negociaciones incluyen desacuerdos sobre el programa nuclear iraní, los misiles balísticos y el futuro de las sanciones económicas. Ninguna de las partes ha mostrado disposición a ceder en los puntos más sensibles, lo que mantiene el diálogo en una fase de incertidumbre.
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