La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la obesidad es una enfermedad crónica con probabilidad de recaídas derivada de interacciones complejas.
Entre ellas la genética, la neurobiología, las conductas alimentarias, el acceso a una alimentación saludable, las fuerzas del mercado y el entorno más amplio.
De acuerdo con datos de la OMS, en 2022 una de cada ocho personas en el mundo era obesa. En ese mismo año, 2,500 millones de adultos (18 años o más) tenían sobrepeso. De ellos, 890 millones eran obesos.

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Para 2024, la OMS registró que 35 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.
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La obesidad también puede desarrollarse por factores genéticos, por lo que se recomienda acudir a un experto.
«Cuando son causas genéticas es importante buscar especialistas para obtener un buen diagnóstico y su tratamiento para erradicar la obesidad», explicó la nutricionista Karla Pérez.
Obesidad y malos hábitos alimenticios
Otro elemento que puede confundirse con la herencia genética son los hábitos familiares, ya que en muchos hogares se comparten las mismas costumbres: tipo de alimentos, horarios de comida y de sueño; así como el nivel de actividad física.
«Dentro de los malos hábitos está el exceso de alimentos con grasa, harinas refinadas, azúcar; y también el sedentarismo», detalló Pérez.
*Con información de Kelly Abarca, periodista de Teledos*






