El historial crediticio de una persona se construye por la forma en que maneja un préstamo en el sistema financiero o con casas comerciales. Es decir, cuando compra a crédito artículos como televisores, refrigeradoras, muebles e incluso carros. Además, cuando toma una tarjeta de crédito o un préstamo hipotecario para adquirir una casa.
Y cada vez que usted paga o deja de pagar, si lo hace a tiempo o se atrasa, si cumple con la cuota completa o no, va configurando un récord. Este comportamiento de cada usuario se almacena en bases de datos que son consultadas por las empresas cada vez que alguien solicita un crédito.
Diego Quijano, experto en contabilidad y finanzas, advierte que “el pagar a tiempo es un buen indicador, pero también es importante pagar la cantidad que es acordada”. Toda cuenta en el historial.
¿Por qué es importante cuidar el historial crediticio?
Si alguien tiene un historial crediticio negativo es poco probable que sea sujeto de crédito. En El Salvador, la calificación de una persona se basa en la evaluación y clasificación de activos de riesgo, regulada por la normativa de la Superintendencia del Sistema Financiero.
Las entidades financieras utilizan categorías de letras y números para determinar el nivel de riesgo y capacidad de pago de cada persona. Según la normativa vigente, los deudores se agrupan en categorías de mayor a menor solvencia:
- A (Normales): Se divide en A1 (mora no mayor a 14 días en el último año) y A2. Son deudores con excelente capacidad de pago y puntualidad.
- B (Subnormales): Personas que presentan algunos retrasos o debilidades en su capacidad de pago, pero que aún se consideran recuperables.
- C (Deficientes): Incluye las subcategorías C1 y C2. El deudor tiene deficiencias claras que comprometen el pago puntual.
- D (Difícil Recuperación): Dividida en D1 y D2. Representa un riesgo alto donde la recuperación del crédito es incierta.
- E (Irrecuperables): Es la calificación más baja; se asigna a deudas con nula o mínima probabilidad de pago.
Factores que determinan la calificación
Las agencias que manejan bases de datos y los bancos evalúan varios elementos para asignar una puntuación o categoría:
- Historial de pagos: La puntualidad es el factor más relevante. Los atrasos, aunque sean de pocos días, impactan negativamente.
- Capacidad de pago: Relación entre ingresos mensuales y el nivel de deuda actual.
- Utilización del crédito: El porcentaje que se usa de los límites de crédito disponibles (como en tarjetas de crédito).
- Antigüedad del historial: Tener cuentas activas y bien manejadas por mucho tiempo mejora la confianza de los bancos.
Es importante destacar que cada entidad financiera realiza su propia evaluación interna, aunque todas deben reportar y basarse en las categorías generales establecidas por la SSF.

¿Si estuve en mora y ya pagué, cuando se limpia mi récord?
Los expertos explican que las instituciones financieras están en la obligación de actualizar la información de sus clientes cada mes, lo que permite reflejar si una persona está al día o presenta atrasos en los pagos.
La asesora financiera de SERVINEXUS, Blanca López, dice que “el récord crediticio en la legislación salvadoreña, lo máximo que puede durar un historial son tres años”.
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Y el historial refleja un comportamiento global de pago. Es decir, si tiene varios préstamos, con entidades distintas, el atraso en uno solo afecta negativamente todo su récord crediticio.
Quijano señala que solo puede haber una calificación y “la calificación que me aparecerá será la menor y esa aplica para todo el sistema. Es la que se tomará en cuenta”. Entonces, se deben gestionar bien todos los compromisos adquiridos.
El récord crediticio sigue siendo un elemento determinante para el acceso al financiamiento, pero no actúa de forma aislada. Las instituciones financieras, evalúan a cada cliente de manera integral. Toman en consideración otros aspectos como sus ingresos, nivel de endeudamiento y otros criterios internos para definir riesgo.
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