Ignorar problemas mínimos no solo incrementa los costos, también puede comprometer la estructura de la vivienda. Desperfectos como un chorro que gotea, una tubería con filtración leve o un empaque deteriorado suelen pasarse por alto. Sin embargo, lo que parece insignificante puede convertirse en un problema mayor con el paso del tiempo.
El ingeniero civil Carlos Pastrana explica que una de las principales dificultades es que algunas fugas no son visibles, especialmente cuando están dentro de paredes o pisos. Esto puede reflejarse en un aumento inesperado en el recibo de agua.
«Muchas personas no entienden por qué pagan tanto si no consumen mucha agua, pero pueden existir fugas ocultas que poco a poco dañan materiales», señaló.
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Cuando estas fallas no se reparan a tiempo, el deterioro avanza de manera silenciosa. La humedad, por ejemplo, puede debilitar paredes, generar moho y provocar filtraciones más graves.
Para evitar gastos se recomienda realizar inspecciones periódicas en las tuberías y contar con accesos adecuados, como cajas de registro, que faciliten detectar y reparar problemas a tiempo, revisar llaves, reparar fugas; cambiar empaques dañados y realizar mantenimiento preventivo
*Con información de Kevin Díaz, periodista de TCSN*







