En El Salvador hay muchas personas que se encargan de mantener vivas las tradiciones locales, entre ellas se encuentra María Chávez, quien por 41 años se ha dedicado a extraer semillas de almendras de forma artesanal.
Lo importante en esta actividad es la técnica, en la que de inicio a fin hay un proceso especial que pocos conocen.
«Para sacar la semilla buena hay que observar que tiene dos pancitas, una a cada lado… cuando ya truena se machuca. Es de tener una gran paciencia y saber el truco cuando truena», expresa María mientras muestra su método con martillo en mano.

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Un arte minucioso para extraer semillas
Chávez aclaró además que el golpe que se le da a la almendra debe ser preciso, porque un error no solo podría dañar la semilla, sino también podría provocarle una lesión.
«Es un proceso complicado, si no tiene la precisión necesaria se machuca los dedos; entonces, hay que seleccionar la buena y la que no sirve echarla a la basura. Luego se limpia con una manta, enseguida se sopla para quitarle la basurita y luego ya limpia se embolsa», detalla la artesana.

Además de verificar que cada semilla está en buenas condiciones, hay que chequear que no se vea afectada por plagas.
«Esto cuesta cuando no se le halla el filito», comenta mientras golpea la semilla. ¿Cómo identifica que la semilla está buena?, «cuando no está picada… porque he sacado unas con polvito, esas son las que están malas», añade.

María es una mujer con una actitud muy positiva ante la vida, se muestra orgullosa de su labor, esa que por décadas ha sido la fuente de trabajo con la que ha sacado adelante a su familia. «El que trabaja con semillitas que le eche ganas con todo», aconsejó Chávez a todas las personas que se dedican a la extracción de semillas.
*Con información de Raquel Castaneda, periodista de N4V*







