El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que «resolver la crisis en Cuba no sería difícil” para su gobierno. El mandatario aseguró que la isla busca apoyo de Washington ante el deterioro económico y social que enfrenta desde hace varios años.
Las declaraciones ocurrieron durante una visita a las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca.
Trump sostuvo ante periodistas que Cuba “es una nación fallida” y afirmó que su administración está dispuesta a brindar ayuda. También señaló que puede alcanzar un acuerdo “cambie el régimen o no”, al responder preguntas sobre una eventual negociación con La Habana sin condiciones políticas previas.
La economía cubana atraviesa una de sus etapas más complejas en décadas. La escasez de combustible, alimentos y medicinas provocó apagones prolongados y nuevas olas migratorias hacia Estados Unidos y otros países de la región. El gobierno de Cuba atribuye parte de la crisis al embargo económico estadounidense y a las dificultades financieras internacionales.
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En los últimos meses, Washington mantuvo contactos diplomáticos limitados con La Habana sobre migración y seguridad regional. Sin embargo, la administración Trump ha defendido una política más estricta hacia el gobierno cubano y mantiene sanciones económicas impuestas durante años anteriores.
Cuba enfrenta además una fuerte caída del turismo y dificultades para recuperar inversión extranjera, mientras crece el descontento social en varias provincias del país.
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