La falta de concentración, la impulsividad o la dificultad para seguir instrucciones no siempre forman parte del comportamiento habitual de un niño. En algunos casos, estas conductas pueden estar relacionadas con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición del neurodesarrollo que requiere una evaluación profesional para su diagnóstico.
El TDAH suele manifestarse durante la infancia y puede afectar la atención, el control de los impulsos y la organización de las actividades diarias. Identificar las señales de alerta de forma temprana permite brindar al niño el apoyo necesario tanto en el hogar como en el entorno escolar.
La psicóloga infantil Odalis Pichinte explica que entre las principales características se encuentran la dificultad para mantener la atención, la impulsividad y, en algunos casos, la hiperactividad. Además, señala que cuando estas conductas se mantienen por seis meses o más y afectan el desempeño del niño en diferentes espacios, es importante buscar una evaluación profesional.
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Aunque se conoce por sus siglas, el TDAH significa Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, una condición que puede presentarse de diferentes formas e intensidades en cada paciente.
Diagnóstico temprano del TDAH
Un diagnóstico oportuno favorece el tratamiento y permite desarrollar estrategias de apoyo adaptadas a las necesidades de cada niño. En ese proceso, la participación de la familia y de los docentes resulta fundamental.
Rosmery de Ramírez, especialista en estimulación temprana, destaca que padres y profesionales deben informarse sobre esta condición para comprender cómo acompañar al niño y realizar los ajustes necesarios tanto en casa como en la escuela. También enfatiza que establecer rutinas, brindar instrucciones sencillas y ofrecer un entorno seguro fortalece la confianza y el desarrollo de los menores.
Entre las señales que pueden estar asociadas al TDAH se encuentran la dificultad para mantener la atención, la impulsividad, la inquietud o hiperactividad y los problemas para seguir instrucciones o completar tareas, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
Según especialistas, estas conductas, por sí solas, no confirman un diagnóstico. La valoración de un profesional de la salud es indispensable para identificar las necesidades específicas de cada niño y definir el tratamiento más adecuado.
*Con información de Leslie Solito, periodista de TCSN*






