Diversos estudios alertan sobre una preocupante realidad: las poblaciones de luciérnagas han disminuido hasta en un 23% en la última década y cerca del 40% de sus especies se encuentran en declive.
Las luciérnagas, que pertenecen al grupo de los escarabajos, tienen una característica única: producen luz mediante un proceso químico conocido como bioluminiscencia.
El biólogo Rubén Sorto explica que estos insectos «tienen la capacidad de fabricar su propia luz, y no es una luz de calor, sino el resultado de una reacción entre una enzima y el oxígeno».
Por su parte, el entomólogo Rafael Menjívar detalla que los destellos también cumplen una función clave en la reproducción. «Pueden emitir hasta 300 destellos por segundo, y ese patrón permite que machos y hembras se identifiquen y se encuentren para reproducirse».
Te podría interesar: Aumenta producción de camarón en El Salvador
Factores que amenazan la supervivencia de luciérnagas
Uno de los principales problemas es la contaminación de los cuerpos de agua. Según Sorto, estos ecosistemas se ven afectados por agroquímicos y aguas residuales, lo que altera su composición y afecta directamente a las luciérnagas. «Son organismos delicados, y al cambiar la calidad del agua, desaparecen», señala.
A esto se suma la contaminación lumínica. Menjívar explica que la luz artificial interfiere con la comunicación entre estos insectos. «La luz natural de las luciérnagas ya no se percibe con claridad, porque es más fuerte la luz artificial, lo que reduce las oportunidades de reproducción».
Las luciérnagas pueden vivir hasta dos años. Nacen de huevos, pasan la mayor parte de su vida como larvas, luego entran en fase de pupa y finalmente emergen como adultas para reproducirse. Durante este proceso, dependen de condiciones ambientales muy específicas.
De acuerdo con Menjívar, las condiciones ideales incluyen la presencia de diversidad de plantas, baja o nula contaminación, poca iluminación artificial y la ausencia de pesticidas.
La desaparición de las luciérnagas no solo representa la pérdida de un espectáculo natural, sino también un desequilibrio en los ecosistemas.
Protegerlas implica cuidar los cuerpos de agua, reducir la contaminación lumínica y preservar los espacios naturales. Su luz, aunque pequeña, cumple un papel importante en el equilibrio ambiental.
*Con información de Kevin Díaz, periodista de TCSN*







