Un reciente estudio de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio NASA, confirmó que algunos microbios transportados por los seres humanos podrían sobrevivir en ciertos rincones y grietas cerca del Polo Sur de la Luna.
Sin embargo, la agencia espacial aclaró que no existe ninguna evidencia firme de que estos pequeños organismos logren reproducirse o multiplicarse en dicho entorno helado. La baja temperatura simplemente mantiene sus estructuras en un estado durmiente.
Un mejor entendimiento de esta resistencia microbiana ayuda a proteger investigaciones futuras. La llegada del ser humano genera contaminación inevitable a través de trajes o módulos. Si no toman precauciones, los residuos orgánicos alterarían la recolección de muestras químicas tanto en la Luna como en Marte.
«Es inevitable llevar consigo microbios: los humanos, por ejemplo, albergan, en promedio, un millón de bacterias en cada parche de piel del tamaño de una goma de borrar. Estas bacterias se liberan de los trajes espaciales y los hábitats», destacó la NASA mediante un artículo.
La supervivencia de estos microbios en el exterior de la estación espacial sorprendió a los científicos, pues no se consideran extremófilos capaces de resistir el vacío del espacio.
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«Habría esperado que estos microbios se hubiesen secado», dijo Aaron Regberg, geomicrobiólogo del Centro Espacial Johnson de la NASA y coautor del artículo.
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