El príncipe Harry y su esposa Meghan Markle planean su traslado definitivo a territorio británico tras varios años de residencia en territorio estadounidense. La pareja evalúa instalarse en una vivienda privada ubicada en las afueras de la capital.
Los dos hijos del matrimonio, Archie y Lilibet, iniciarán sus estudios en una institución educativa local. Esta matriculación anticipada representa uno de los indicios sobre su pronta estabilidad residencial en Europa. Igualmente, la familia mantendrá sus propiedades en California y Portugal como residencias secundarias para sus periodos vacacionales.
Entretanto, el rey Carlos III recibió la notificación correspondiente sobre las intenciones familiares de su hijo menor. El monarca celebra la oportunidad de convivir con sus nietos en un ámbito estrictamente personal y privado. No obstante, los duques mantendrán su postura actual sin asumir obligaciones institucionales dentro de la monarquía británica.
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La decisión llegaría seis años después de su mudanza inicial a Norteamérica tras renunciar a sus funciones oficiales. Durante los últimos meses, el príncipe Harry mantuvo conversaciones para resolver discrepancias pasadas con la Corona. La reconciliación familiar facilitó este nuevo proyecto de vida.
Los detalles finales del dispositivo de seguridad personal se mantendrán bajo estricta reserva por protección.
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