Cada año, el viento arrastra grandes concentraciones de polvo del desierto del Sahara por miles de kilómetros desde África hasta llegar al continente americano. En El Salvador, este fenómeno se asocia con cielos brumosos y una disminución en la calidad del aire, pero también puede generar efectos en los suelos agrícolas.
Estas masas de aire cálido y seco están compuestas por diminutas partículas de arena y polvo. Las cuales son transportadas por los vientos alisios y, en ocasiones, por las ondas tropicales hasta Centroamérica.
Además de su impacto ambiental, este polvo contiene minerales que pueden contribuir al enriquecimiento natural de los suelos, explica el ingeniero agrónomo, Danilo Ramírez.
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Entre esos se encuentran macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, así como micronutrientes que favorecen los ecosistemas terrestres y marinos.
Sin embargo, el especialista advierte que cuando la concentración de partículas es elevada también puede afectar el proceso de fotosíntesis de las plantas.
Ramírez señala que el impacto del polvo del Sahara depende de diversos factores, como el tipo de cultivo, las condiciones del suelo y la cantidad de partículas que ingresan al país.
Asimismo, recuerda que durante las labores agrícolas es importante proteger la salud de los trabajadores, ya que la exposición al polvo también puede representar un riesgo.
Medidas en cultivos por polvos del Sahara
Wilfredo Amaya, agricultor y productor, comentó sobre su experiencia en el campo durante este fenómeno. Por ejemplo, se disminuye la evaporación de la humedad del suelo, por lo que aprovechan ese período para aplicar fertilizantes foliares y fortalecer los cultivos.
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Los especialistas recomiendan a los productores mantener un monitoreo constante de los cultivos, evaluar las condiciones del suelo y seguir las recomendaciones técnicas para determinar si es necesario complementar la fertilización.
Aunque el polvo del Sahara también puede aportar fósforo, calcio, magnesio y hierro, su efecto varía según el tipo de suelo y las condiciones climáticas. Por ello, no sustituye los programas de fertilización ni el seguimiento técnico que requiere cada cultivo.
Los expertos concluyen que conocer el comportamiento de este fenómeno permite a los agricultores tomar mejores decisiones para aprovechar sus beneficios y reducir las afectaciones en la producción agrícola.
Con reportes de Leslie Solito, periodista de TCS Noticias.






