La diabetes en El Salvador ha dejado de ser solo una preocupación médica para convertirse en un desafío financiero crítico.
Actualmente, se estima que 1.8 millones de personas padecen esta enfermedad en El Salvador, lo que representa no solo un deterioro en la calidad de vida, sino un impacto económico que supera el millón de dólares diarios a nivel nacional.
Para muchos salvadoreños, el diagnóstico de diabetes marca el inicio de una carga económica difícil de sostener. Juan Pineda, un paciente diagnosticado hace un año, relata que su gasto mensual oscila entre los $70 y $80.
«No es solo controlar la diabetes; hay que pagar medicinas para los triglicéridos, el colesterol y la hipertensión. Todo eso contribuye al gasto», explica Pineda.
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Según el endocrinólogo José Ovidio Portillo, los registros de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) indican que, en El Salvador, una persona con esta condición gasta entre $1,000 y $1,400 al año en consultas, exámenes de laboratorio y fármacos.
¿Cuál es el costo de la diabetes para el Estado?
El impacto económico no es solo privado. Antonio Flores, representante de la Asociación Salvadoreña de Diabetes (ASADI), señala que el Estado invierte anualmente entre $444 y $547 millones en la atención de los pacientes con diabetes.
La cifra se dispara cuando aparecen complicaciones graves que requieren hospitalizaciones prolongadas, tratamientos de diálisis e intervenciones quirúrgicas por complicaciones crónicas.
Proyecciones alarmantes de diabetes para 2050
Según la Federación Internacional de Diabetes, en 2024 se registraron en El Salvador 463,300 adultos con la enfermedad y se proyecta que para el 2050 la cifra ascienda a 733,800 casos.
Los especialistas coinciden en que la educación es la herramienta más potente para frenar esta tendencia. El Dr. Portillo enfatiza la importancia de identificar los factores de riesgo, como tener familiares directos con la enfermedad, padecer obesidad, hígado graso o sedentarismo.
Para evitar convertirse en parte de las estadísticas y proteger su economía, los expertos recomiendan acciones sencillas pero efectivas como realizar actividad física, reducir el consumo de azúcares y grasas, y dedicar tiempo a la relajación para reducir el estrés.







