El doblete sísmico que afectó al territorio de Venezuela coincide con un elevado stress tectónico en las fallas San Andrés y San Jacinto en California. Además, hay fuerte actividad sísmica en otras partes del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Todo esto, según expertos, es la evidencia de un período de alta sensibilidad geológica global.
¿Qué es el doblete sísmico?
En Venezuela, la secuencia de dos sismos, de 7.2 y 7.5 grados, con 39 segundos de diferencia, fue devastadora, porque el segundo terremoto golpeó estructuras ya debilitadas. Esto multiplicó el potencial destructivo a lo largo del sistema de fallas geológicas que conectan las placas del Caribe y la Sudamericana.

Usualmente, ocurre un sismo principal seguido de réplicas menores. En este caso, ocurrieron dos terremotos principales de magnitud similar, en la misma zona y con pocos segundos de diferencia. “Estamos ante un caso atípico, porque no es frecuente que se den dos sismos de tal magnitud casi en al mismo tiempo, pero eso se le llama doblete sísmico”, explica Miguel Hernández, geólogo de la Universidad de El Salvador.

Los sismos se originaron en la falla de Boconó, dijo Hernández a El Noticiero de Canal 6, en el margen de la placa tectónica Sudamericana y de la placa del Caribe. “Es una zona donde convergen, en donde está el margen de las dos placas y que, lógicamente, estamos ante una zona altamente sísmica, con gran historial sísmico”, concluye.
Stress en fallas San Andrés y San Jacinto en California
Las fallas San Andrés y San Jacinto en el sur de California, han alcanzado niveles de estrés tectónico más altos de los últimos 1,000 años. Científicos de la Universidad de Hawái en Mānoa descubrieron que estas fallas paralelas se encuentran en un estado «críticamente cargado». En tal sentido, acumulan una tensión masiva que incrementa significativamente la probabilidad de un gran terremoto en la región.
El peligro del «Portal Sísmico»
El hallazgo más alarmante de la investigación se concentra en el Paso de Cajón (Cajon Pass), el punto geográfico donde interactúan ambas fallas. Esta zona funciona como un «portal sísmico». Bajo las condiciones actuales de extrema presión, un sismo fuerte en cualquiera de las dos fallas podría no detenerse allí, sino saltar hacia la otra.

Entonces, podría producirse un efecto dominó. En lugar de un terremoto aislado, ambas fallas podrían romperse de forma simultánea o secuencial, multiplicando el área afectada y la fuerza del impacto. Un sismo de esta magnitud enviaría ondas destructivas masivas a lo largo de un corredor densamente poblado de California, que incluye a ciudades como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella
Sin embargo, aunque la corteza terrestre está cargada «como una batería», los científicos aclaran que es imposible predecir el día o la hora exacta en que ocurrirá la ruptura. Este terremoto podría suceder hoy mismo o dentro de algunas décadas.
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No obstante, la devastación provocada por el reciente doblete sísmico en Venezuela ha encendido las alarmas en California. Los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos y de la Earthquake Country Alliance instan a la población y al gobierno a acelerar el reforzamiento estructural de edificios de concreto vulnerables y a actualizar urgentemente los suministros de emergencia para el hogar.
¿Qué está pasando en el Cinturón de Fuego?
En el Cinturón de Fuego del Pacífico, la inmensa herradura geológica que concentra cerca del 90% de la actividad sísmica mundial, se ha reportado una fuerte activación tectónica. Esta franja, caracterizada por la subducción de placas tectónicas, se encuentra en una fase continua de acumulación y liberación de tensiones. Esto causó recientemente múltiples sismos fuertes casi de manera simultánea en diferentes países de la cuenca del Pacífico.

Aunque la situación de Venezuela ocurrió por la interacción de las placas del Caribe y Sudamericana y es tectónicamente independiente del Cinturón de Fuego, coincide con un período de alta sensibilidad geológica global, con sismos mayores reportados en diversas zonas como Japón, Filipinas y California, entre otras. Sin embargo, la comunidad científica enfatiza que las consecuencias reales son de carácter socioeconómico y de infraestructura, por lo que descartan cataclismos planetarios conectados.
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