Las uniones antes de los 18 años, una de las formas más comunes de matrimonio infantil, afectan a 1 de cada 5 mujeres en Latinoamérica, incluyendo a El Salvador. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) evidencia esta situación que afecta a las niñas.
El estudio advierte que las uniones tempranas «siguen siendo en gran medida una problemática y con una respuesta pública aún insuficiente en términos de políticas, programas y servicios».
Según los datos de UNICEF, a 2025, el promedio regional es de 18.4% de mujeres entre 20 y 24 años que contrajo matrimonio o tuvo una unión estable antes de cumplir 18 años.
¿Qué indica el informe de la CEPAL sobre El Salvador?
En el caso de El Salvador, el reporte de la CEPAL indica que la proporción es un poco arriba de la media, con 19.7%. Es decir, una de cada cinco mujeres tuvo una unión libre cuando era menor de edad.
Los resultados muestran que las uniones tempranas son considerablemente más frecuentes que los matrimonios formales en la región.
Las proporciones de adolescentes «unidas» alcanza valores de 3.7% en Colombia, 3.2% en Ecuador, 3.8% en El Salvador, 4% en Guatemala y 4.5% en Panamá.
CEPAL expone que la prohibición del matrimonio infantil «es un piso mínimo» para avanzar en su eliminación. «Pero no resuelve las situaciones estructurales que demandan respuestas y transformaciones integrales», enfatiza.
Esto porque el análisis también confirma que las uniones de hecho son mayoritarias en la región.
En El Salvador y Panamá no se registran casos de niñas y adolescentes menores de 18 años casadas. En el país el matrimonio de menores de edad está prohibido por ley. Pero sí se observa una alta proporción de madres entre adolescentes unidas y separadas.
«Esto refuerza la necesidad de que las políticas públicas adopten un enfoque integral que combine la prevención con la protección y la respuesta», recomienda la CEPAL.
De ahí que las políticas deben abordar también las uniones tempranas no formalizadas, que son la forma predominante de matrimonio infantil en América Latina y el Caribe.






