Lo que comenzó como una herramienta diseñada para responder preguntas y facilitar tareas cotidianas, hoy despierta serias inquietudes entre los expertos en salud mental. Un fenómeno que genera preocupación comienza a llamar la atención en torno al uso intensivo de la Inteligencia Artificial (IA): advierten que ciertas personas que mantienen interacciones frecuentes con chatbots podrían desarrollar ideas delirantes, percepciones alteradas o episodios de desconexión con la realidad.
Este riesgo se intensifica, principalmente, cuando existen otros factores psicológicos o condiciones de vulnerabilidad previas en los usuarios.
El peligro de la empatía artificial en la salud mental
Este fenómeno suele ocurrir debido a la conexión emocional que muchas personas deciden brindarle a su interacción con la tecnología. Al no poseer conciencia, la IA simplemente replica patrones de lenguaje que el usuario quiere escuchar.
Al respecto, el psiquiatra Mario Salman explica el riesgo detrás de esta dinámica. «La Inteligencia Artificial, al no tener un filtro ético y no tener empatía ni sentimientos, puede agradar a quien está haciendo la pregunta y darle una respuesta que alimente su idea de persecución o de daño».
Por su parte, el psicólogo Miguel Massín señala que la confianza que se deposita en estas plataformas crece cuando el usuario recibe un reforzamiento positivo constante. Sin embargo, advierte que esto «alimenta otra de las fantasías que la persona podría tener y, al final, le va a afectar significativamente porque lo va a creer como una verdad absoluta».
Massín enfatiza el peligro de que las personas terminen automedicándose o autodiagnosticándose a través de una pantalla, olvidando que «se necesita obligatoriamente la guía de un profesional».
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Preferir un algoritmo antes que a un terapeuta
El uso de la IA como refugio emocional no es un caso aislado. Según los datos de una encuesta realizada a 400 estadounidenses que han utilizado chatbots de IA para apoyo a la salud mental, el 35.25% (al menos 1 de cada 3 personas) citó el miedo al juicio o el estigma social como la razón principal para elegir un chatbot en lugar de un profesional de la salud mental.
Este auge coincide con la masificación global de estas tecnologías. De acuerdo con empresas de análisis de datos e inteligencia digital especializadas en el mercado de aplicaciones móviles, ChatGPT se mantiene como el asistente de IA más popular a nivel mundial con más de 1,100 millones de usuarios mensuales. Mientras que Gemini ocupa el segundo lugar con 662 millones de usuarios y Claude registra 245 millones de usuarios mensuales.
Es importante aclarar que la llamada «psicosis por chatbots» no afecta a cualquier usuario por igual; suele presentarse en pacientes que ya son vulnerables a desarrollarla, tales como personas con antecedentes de trastornos de salud mental, adolescentes y adultos jóvenes.
Mientras la IA continúa expandiéndose a pasos agigantados, el verdadero desafío de la sociedad será encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la protección de la salud mental, recordando siempre que la Inteligencia Artificial debe ocuparse como una herramienta de apoyo y nunca como un sustituto de la orientación médica o psicológica.
*Con reportes de Kelly Abarca, periodista de TL2*






