Fotografías, diplomas y recuerdos llenan una parte especial del hogar de Norma Hidalgo, una mujer que dedicó 33 años a la docencia. Ahora, a sus 86 años y en el del Día del Maestro, todavía guarda con cariño los recuerdos de cientos de alumnos que pasaron por sus aulas.
Cada imagen le recuerda una historia, un alumno y una etapa de esas tres décadas que dedicó a la enseñanza. Nacida en Nahuizalco, Sonsonate, asegura que su padre, también un maestro, la llevaba consigo a la escuela. Luego se trasladaron a San Martín.
“Yo decía que quería ser como mi papá, porque mi papá me llevaba a la escuela, me sentaba ahí con los cipotes», comentó.
A lo largo de su carrera, Norma trabajó en cuatro centros educativos y enseñó a estudiantes de diferentes niveles, desde parvularia hasta bachillerato. Afirma que anteriormente funcionaban las Escuelas Normales.
«En el centro acá en San Salvador estaban las Normales, una de varones y una de hembras. Enseñaban a cómo caminar, a cómo sentarme, o sea, cómo platicar… Estoy muy satisfecha porque dejé buena semillas”, dijo.
Cuenta que muchos que fueron sus alumnos lograron convertirse en militares, médicos, abogados o maestros.
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Pero también tuvo pruebas de su compromiso, ya que su hija Evelyn fue su alumna cuando cursaba quinto grado. Una experiencia que puso a prueba el equilibrio entre ser madre y maestra.
«No me daba la nota. Ella me decía ‘mira ese tema te he dejado, anda a la biblioteca que así vas a aprender y así vas a saber del tema’. Y cuando yo estaba en el grado igual me exigía”, recordó Evelyn.
A sus 86 años, doña Norma también es miembro de la Organización Mundial de la Educación Familiar El Salvador, porque considera que la vocación de maestro también se muestra en la comunidad.
Con reportes de Ana Quintanilla, periodista de Noticias 4Visión.






