El tifón Dolphin golpeó este domingo la costa oriental de China, provocando vientos máximos de 151 kilómetros por hora. La llegada del sistema provocó fuertes lluvias, grandes olas y riesgo de inundaciones y deslizamientos.
Además, más de un millón de personas fueron evacuadas en distintas zonas del este del país. La ciudad de Wenzhou trasladó a más de 900,000 habitantes y habilitó más de 1,000 refugios.
En Fujian, las autoridades evacuaron a 98,900 personas de sectores considerados de riesgo. También suspendieron 55 rutas de ferris y paralizaron 115 proyectos de construcción marítima.
En Shanghái, más de 30,000 personas fueron trasladadas de zonas vulnerables. Además, los aeropuertos Hongqiao y Pudong cancelaron alrededor de 1,500 vuelos, cerca del 60 % de las operaciones previstas.
El puerto de Yangshan también retiró embarcaciones de sus muelles. Más de 500 barcos pequeños y medianos fueron trasladados a zonas de resguardo antes del impacto del tifón.
Los pronósticos contemplan lluvias intensas hasta el 10 de agosto en Zhejiang, Shanghái, Fujian, Jiangxi, Anhui y Jiangsu. Algunas zonas podrían recibir entre 250 y 500 milímetros de lluvia.
Además, los organismos de emergencia mantienen advertencias por inundaciones y deslizamientos, especialmente en áreas montañosas y cerca de ríos pequeños.
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Antes de llegar a China, Dolphin atravesó Okinawa, Japón, donde dejó seis personas heridas y cortes de electricidad que afectaron a más de 50,000 estructuras.
El fenómeno también intensificó las lluvias monzónicas en Filipinas. En Baguio, un deslizamiento provocado por las precipitaciones dejó siete personas desaparecidas.
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