El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió personalmente este miércoles a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Base Conjunta Andrews, a las afueras de Washington.
El mandatario estadounidense se trasladó hasta la pista para saludar al avión de Air China, un gesto que no ha dispensado a ningún otro jefe de Estado. Con este recibimiento arrancó la primera visita de Estado de un líder chino a la Casa Blanca desde 2015, cuando Xi acudió invitado por Barack Obama.
Xi llegó acompañado por su esposa, Peng Liyuan, y por altos funcionarios de su gobierno, entre ellos Cai Qi y el canciller Wang Yi. La estadía se extenderá hasta el viernes. Además, la Casa Blanca confirmó una ceremonia formal de bienvenida este jueves, con una exhibición militar que incluirá un bombardero B-2 Spirit y cuatro cazas F-22 Raptor.
La jornada central de la agenda ocurrirá este jueves, con una reunión bilateral en la residencia presidencial. Ambos líderes abordarán la tregua arancelaria, la guerra en Irán, el futuro de Taiwán y la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial. Es el tercer encuentro entre ambos desde el regreso de Trump al poder.
Por la noche, Trump y la primera dama, Melania Trump, ofrecerán una cena de Estado en honor a Xi y Peng. El despliegue protocolar busca corresponder a la ceremonia que Pekín brindó al mandatario estadounidense durante su viaje a China en mayo pasado.
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En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la necesidad de mantener el diálogo pese a las diferencias entre ambos países. Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino planteó la urgencia de «mejorar el diálogo y la cooperación» y gestionar adecuadamente las diferencias bilaterales.
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