Perú rompió relaciones diplomáticas con Irán este 1 de septiembre, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente y las restricciones al comercio marítimo. La medida se dio a conocer este martes mediante un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y quedó formalizada con base en la Convención de Viena de 1961.
La administración de la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, sustentó su decisión en la defensa del derecho internacional y en su «indeclinable compromiso» con la democracia. El comunicado responsabiliza a Teherán de incitar la violencia y la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La Cancillería peruana también rechazó «de manera enérgica su obstrucción a la labor del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)», ya que Irán ha negado a sus inspectores el acceso a instalaciones nucleares en distintas ocasiones. Además, el país andino expresó preocupación por el retroceso democrático que atraviesa la nación persa, según distintos mecanismos de Naciones Unidas.
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El Ejecutivo peruano manifestó «profunda preocupación» por las severas restricciones impuestas por el régimen iraní, así como la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz desde marzo de 2026. Esa vía marítima resulta clave para el tránsito petrolero mundial.
La notificación formal llegó a Teherán a través de la Embajada de Irán en Ecuador, representación que también atiende a Perú. Sin embargo, la ruptura diplomática no alcanza el plano consular. Los vínculos en esa área continuarán vigentes para atender a los ciudadanos de ambos países, conforme al artículo 5 de la misma Convención.
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