Irán lanzó misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses en el Golfo, incluida una base en Baréin, en una nueva escalada de tensiones con Washington. La ofensiva ocurrió después de que Estados Unidos bombardeara instalaciones iraníes tras el derribo de un helicóptero Apache cerca del estrecho de Ormuz.
Las fuerzas estadounidenses interceptaron gran parte de los proyectiles dirigidos hacia Baréin y Kuwait. Según reportes preliminares, seis misiles fueron destruidos antes de alcanzar sus objetivos y un séptimo no logró llegar al blanco previsto. Tampoco se reportaron víctimas entre el personal estadounidense destacado en la región.
Los sucesos comenzaron luego de que un helicóptero Apache estadounidense cayera cerca del estrecho de Ormuz. La administración de Donald Trump responsabilizó a Irán por el incidente y ordenó ataques contra sistemas de radar y defensa aérea en territorio iraní. Entre los objetivos alcanzados figuraron instalaciones ubicadas en Qeshm y otras zonas estratégicas cercanas al estrecho.
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Posteriormente, Teherán respondió con ataques contra posiciones militares estadounidenses y aseguró que actuó en defensa propia. Autoridades iraníes advirtieron que cualquier nueva acción militar recibirá una respuesta más contundente. Además, acusaron a Washington de agravar una situación ya marcada por la fragilidad de los intentos diplomáticos para reducir las hostilidades.
Mientras tanto, la Casa Blanca describió los bombardeos como una respuesta limitada y proporcional.
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