Mientras la Selección Argentina todavía celebra su agónico pase a los cuartos de final del Mundial 2026, un verdadero «terremoto» institucional sacude a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La albiceleste no sólo enfrenta el señalamiento internacional por las acusaciones de amaño por parte de la selección de Egipto, sino que sus altos mandos han quedado bajo la lupa directa de la justicia estadounidense.
El escándalo de escritorio podría tener consecuencias históricas. Según revelaron medios argentinos, fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos y agentes del FBI han comenzado a tomar testimonios en Washington y Miami para investigar presuntos delitos de lavado de activos y fraude bancario que involucran a los dirigentes de la AFA.
FBI investiga al presidente de la AFA
La investigación tiene en la mira a la gestión del presidente Claudio «Chiqui» Tapia y al tesorero Pablo Toviggino. El foco de los fiscales federales es la empresa TourProdEnter LLC, administrada por el empresario Javier Faroni, la cual funcionó como agente de cobro de los jugosos contratos internacionales de la AFA en Estados Unidos.
De acuerdo con la información de La Nación, esta empresa canalizó cientos de millones de dólares (provenientes de patrocinadores) a través de cuentas en bancos norteamericanos.
De los más de 260 millones de dólares administrados, los investigadores rastrean el desvío de unos 57 millones de dólares que fueron distribuidos sin ninguna justificación económica clara. El dinero habría terminado en sociedades vinculadas a Toviggino, a familiares y hasta a personas que cobraban planes sociales en Argentina.
El cerco se estrecha y el FBI evalúa si existe material suficiente para abrir una investigación criminal formal en pleno desarrollo de la Copa del Mundo.
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