Estudiantes de la Universidad de El Salvador (UES) desarrollan un proyecto de compostaje que permite transformar residuos orgánicos en biofertilizantes, para mejorar la calidad del suelo y apoyar la producción agrícola. La iniciativa forma parte de un plan de trabajo impulsado por la Facultad de Ciencias Agronómicas.
Cáscaras de huevos, de plátano, restos de frutas, hortalizas y otros materiales biodegradables son los residuos que los estudiantes convierten en biofertilizantes, a través de la técnica de compostaje, que permite aprovechar desechos que normalmente terminan en vertederos.
«Primero colocamos todos los residuos orgánicos, después una capa de tierra que sirve como inóculo, luego una capa de hojarasca seca y por último, una capa de zacate, ya sea fresco o seco. Al final tenemos dos productos importantes que son el abono orgánico en sólido, que se le puede implementar a la raíz de las plantas, y un abono líquido tipo foliar, que también se le puede introducir a la planta por medio de las hojas. Esto ya sea por medio de las hojas a la raíz, estas extraen los nutrientes y puede producirse a futuro y generar un buen fruto», explicó Juan Carlos Quintanilla, docente de Agronomía de la Universidad de El Salvador.
Video/TCS/Reportaje elaborado por Nathaly Amaya.
Estudiantes aplican el método de compostaje
Los estudiantes forman parte de cada etapa del proceso del compostaje, desde la selección de los residuos hasta la elaboración y aplicación de los biofertilizantes.
«He aprendido que no existe una basura exacta, o sea, un residuo orgánico se puede reutilizar fácilmente y se ahorra dinero en comprar compostaje o químicos y aplicarlos al suelo. En cambio, esto con lo que se produce en la casa se puede utilizar otra vez. La mayoría de las personas en el país tienen una plantita, un árbol, un huerto casero, más que todo en los huertos caseros donde más se utiliza porque los huertos requieren bastante cantidad nutricional», expresó David Delgado, estudiante.
Por su parte, Jessica Pardo, estudiante de Agronomía, resaltó que la mayoría de alimentos que se consumen se pueden reciclar. «Al final, todo lo que comemos, la mayoría de las cosas que ingerimos diariamente, se pueden reciclar y no desecharlo en la basura, que al final eso contamina más cuando hay una buena separación de residuos».
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Superar desafíos ambientales
De acuerdo con Juan Marroquín, docente de la Facultad de Agronomía de la UES, el compostaje se ha consolidado como una de las prácticas más utilizadas dentro de la agricultura sostenible. Además, el proceso promueve enfrentar desafíos ambientales y agrícolas.
«Hemos notado que se ha reducido bastante la cantidad de basura que se genera, tanto en casa como en la cafetería. Se tiene un estimado de que en una casa promedio, el 75% del volumen que se genera de basura son materiales orgánicos que pueden ser reciclados. Tener un producto que, aparte de reducir la introducción de cualquier producto en un botadero, estamos generando un abono orgánico que mejora características del suelo para las plantas y reduce la cantidad de carbono que se libera al medio ambiente», manifestó Marroquín.
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