En una ceremonia con altos honores militares, la urna que contiene las cenizas del general Francisco Morazán fue trasladada al mausoleo dedicado a su memoria. En el Jardín Centroamérica, en el corazón del Centro Histórico de San Salvado Salvador, fueron depositados los restos.
Cadetes vestidos con sus uniformes de gala y con antorchas iluminaron el camino que siguieron los restos del último presidente de la República Federal de Centroamérica. La urna con sus restos estuvo cubierta con la bandera de El Salvador en todo el trayecto.
Desde el cementerio Los Ilustres, donde estuvo su tumba por más de siglo y medio, salió el cortejo oficial con la urna en una anda llevada en hombros. Luego un vehículo militar la llevó por calles del centro histórico acompañada por una escolta ecuestre.
La guardia de honor colocó la urna en la cripta del nuevo mausoleo, construido a un lado del Palacio Nacional. Y se colocó una placa con la inscripción: Francisco Morazán 1792-1842.
Para finalizar, sobre la cripta se colocó un sable como ofrenda por parte del presidente de la República, Nayib Bukele.
El general Francisco Morazán nació en Tegucigalpa, Honduras, en 1792. Presidió la República Federal de Centroamérica entre 1830 y 1839 hasta que fue derrocado. Destacó por sus ideales unionistas hasta su muerte por fusilamiento en Costa Rica, el 15 de septiembre de 1842.
Popularmente se dice que pidió que sus restos fueran enviados a la entonces provincia de San Salvador, hoy El Salvador, de la que también fue presidente. Por eso, durante 162 años, sus restos permanecieron en el Cementerio Los Ilustres, donde también reposaban los restos de su esposa, María Josefa Lastiri.
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