Estacionar un vehículo en la vía pública parece una acción sencilla; sin embargo, no siempre se realiza de forma adecuada. Aunque muchos conductores buscan acercarse lo más posible a la acera, esta práctica puede generar inconvenientes, especialmente durante la temporada de lluvias.
Basta una lluvia de pocos minutos para evidenciar un problema que suele pasar desapercibido. Cuando un vehículo se estaciona demasiado cerca de la cuneta, el espacio destinado para el paso del agua se reduce, dificultando su circulación. Como consecuencia, pueden formarse charcos, acumulaciones de agua e incluso afectaciones en la movilidad de conductores y peatones.
En diferentes sectores del país es común observar vehículos estacionados muy cerca de la acera. Algunos conductores reconocen que esta situación puede favorecer la acumulación de agua y generar complicaciones durante el invierno.
Respetar la distancia adecuada al estacionarse no solo contribuye al orden en la vía, también facilita el drenaje del agua lluvia y ayuda a prevenir problemas en la circulación.
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¿Qué establece la normativa?
Según explicó el instructor de manejo Jonathan Alvarado, la ley de Tránsito establece una distancia máxima permitida entre el vehículo y el borde de la acera.
«Según la normativa de tránsito, en el artículo 91, debemos estacionarnos a una distancia máxima de 30 centímetros del borde de la acera», señaló.
Esta medida contempla el espacio donde inicia la cuneta y el área destinada al drenaje de las aguas lluvias, permitiendo que el flujo de agua continúe sin obstáculos.
Riesgos de estacionarse incorrectamente
Estacionar un vehículo demasiado cerca de la cuneta puede contribuir a la acumulación de hojas, basura y otros residuos que obstruyen el paso del agua.
Esta situación puede favorecer la formación de anegamientos en las calles y, en algunos casos, incrementar el riesgo de daños mecánicos en los vehículos que circulan por zonas con agua acumulada.
Respetar la distancia recomendada al estacionarse es una acción simple que contribuye al orden y la seguridad vial. Asimismo, facilita el funcionamiento adecuado de los sistemas de drenaje urbano y ayuda a reducir las complicaciones que suelen presentarse durante la época lluviosa.
*Con información de Kevin Díaz, periodista de TCSN*






