A una semana de los terremotos que golpearon el norte de Venezuela, un fenómeno inusual llamó la atención de los habitantes de Caracas. Durante el atardecer del martes, el cielo adquirió un tono rojo intenso que contrastó con el escenario de emergencia que aún vive el país.
Las imágenes circularon rápidamente y despertaron preguntas entre ciudadanos que buscaban una explicación ante la coincidencia temporal con el desastre.
El cielo rojo ocurrió mientras continúan las labores de rescate y recuperación en distintas zonas afectadas. Miles de familias siguen fuera de sus hogares y los equipos mantienen la búsqueda de posibles sobrevivientes entre estructuras dañadas. El ambiente de incertidumbre aumentó el impacto visual del cielo rojizo, que muchos interpretaron inicialmente como «una consecuencia directa de los movimientos telúricos».
El fenómeno corresponde a un evento atmosférico conocido como “candilazo” o arrebol crepuscular. Este efecto aparece cuando la luz solar atraviesa determinadas condiciones de humedad y partículas suspendidas en la atmósfera, lo que intensifica los tonos rojos y anaranjados durante el atardecer.
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Además, este tipo de eventos ópticos puede registrarse en distintas regiones del mundo y no representa una señal de nuevos terremotos ni un cambio geológico.
Mientras avanzan las tareas de emergencia, las imágenes del cielo rojo quedaron como una de las escenas más comentadas de las últimas horas en Venezuela.
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