El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó este martes que «el bloqueo ha terminado», después de 53 días de protestas que paralizaron al país y generaron una grave crisis de abastecimiento, además de pérdidas económicas millonarias.
«El bloqueo ha sido derrotado, no puede retornar al país y lo que nos queda es construir, desarrollar un país donde todos los bolivianos se sientan con la oportunidad de crecer», declaró el mandatario.
La normalidad comenzó a restablecerse desde la madrugada del lunes, cuando los últimos puntos de bloqueo se levantaron, principalmente en el Chapare, tras el llamado del expresidente Evo Morales a suspender las medidas de presión.
El resultado inmediato del levantamiento fue la llegada de camiones cargados de alimentos a los principales mercados de La Paz y El Alto. Los precios de productos como el huevo y el pollo, que durante las protestas se habían triplicado, comenzaron a descender.
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El conflicto en Bolivia se extendió desde comienzos de mayo y provocó una fuerte presión sobre el suministro de combustibles, alimentos y medicamentos. Las protestas surgieron en medio del deterioro económico y llevaron hacia una exigencia política de renuncia presidencial por parte de varios sectores sociales.
Durante las semanas más críticas, decenas de rutas permanecieron cerradas y afectaron la circulación de mercancías en gran parte del territorio.
Además, el gobierno de Bolivia impulsó negociaciones con organizaciones sindicales para reducir la tensión y avanzar hacia la apertura de carreteras. En paralelo, decretó un estado de excepción el 20 de junio con el objetivo de recuperar la circulación y garantizar el abastecimiento nacional.
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