Las altas temperaturas no solo afectan a las personas, también pueden aumentar los riesgos sobre algunos componentes de los vehículos, especialmente el sistema de frenos.
De acuerdo con la empresa española ASER Aftermarket Automotive, cuando la temperatura ambiente supera los 30 °C, la capacidad de refrigeración de los discos y pastillas de freno puede reducirse, aumentando la carga térmica sobre estos componentes.
El técnico en mecánica automotriz Alexis Álvarez explicó que el uso constante de los frenos, combinado con altas temperaturas, puede provocar un sobrecalentamiento y favorecer la cristalización de las pastillas.
“Una pastilla de freno cristalizada puede provocar que el disco no se adhiera correctamente a la pastilla y afectar el funcionamiento del sistema de frenos”, detalló Álvarez.
Video/TCS/Reportaje elaborado por Damaris Gómez.
Señales de alerta en los vehículos
Existen varias señales que pueden advertir al conductor que el sistema de frenos necesita una revisión. Entre las más frecuentes están las vibraciones al frenar, los ruidos inusuales, una mayor distancia para detener el vehículo y una respuesta irregular del pedal. También puede presentarse una desviación o movimientos inusuales del automóvil al momento de frenar.
Ante cualquiera, es recomendable acudir a un taller para revisar el sistema.
¿Cómo reducir el desgaste de los frenos?
La forma de conducir también puede ayudar a disminuir el esfuerzo sobre los frenos, especialmente durante descensos prolongados.
En vehículos con transmisión manual, el instructor de manejo Alejandro Nerio recomienda utilizar el freno motor o conducir en compresión para reducir la necesidad de frenar constantemente.
En los vehículos automáticos que cuentan con modo secuencial, también puede utilizarse esta función durante los descensos para mantener una velocidad controlada y reducir el uso continuo del pedal de freno.
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Recomendaciones
Para evitar el sobrecalentamiento y el desgaste prematuro de los frenos, es importante realizar mantenimientos preventivos y evitar frenadas bruscas o constantes cuando no sean necesarias. También se recomienda no mantener el pie sobre el pedal de freno, utilizar el freno motor durante descensos prolongados y evitar sobrecargar el vehículo. Ante cualquier ruido, vibración o cambio en la respuesta del pedal, es necesario solicitar una revisión del sistema.
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