Francisco Rodríguez, conocido como «Yael, el Tarzán de los manglares», aprendió desde pequeño a moverse entre los manglares de Usulután. Su experiencia comenzó mientras acompañaba a su padre en jornadas de pesca.
“Esto viene desde pequeño, fue aproximadamente hace 17 años, que empecé a pescar en los manglares y, en la misma pesca, fui agarrando experiencia para andar entre los manglares”, contó Rodríguez.
Con los años, Francisco aprendió a reconocer las raíces que pueden soportar su peso. También sabe los riesgos que existen al desplazarse entre los manglares.
Video/TCS/Reportaje elaborado por Raquel Castaneda.
“Hay que tener bastante conocimiento porque el problema es que tiene que ser una raíz. Primero, que no esté seca. Segundo, que no esté muy delgada, porque si no se va a quebrar con el peso. Ya me he caído en muchas ocasiones cuando llueve y hay animales también, como serpientes grandes”, explicó el Tarzán de los manglares.
“Mi papá nos enseñó a pescar. No tenía dinero ni propiedades que dejar, entonces él nos enseñó a ganarnos la vida pescando. Le hemos enseñado a los hijos lo mismo que nosotros aprendimos”, destacó Francisco, padre del «Tarzán de los manglares».
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Mientras tanto, Yael mantiene una forma de vida vinculada con los manglares y continúa utilizando su experiencia para desplazarse entre sus raíces y ramas.
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