El distrito de Santo Domingo de Guzmán, en Sonsonate Centro, guarda un rincón donde el agua no solo fluye, sino que asombra: «Los Borbollones», un río tan cristalino que deja ver su fondo con total claridad.
Sin embargo, llegar a este paraíso natural no resulta sencillo, ya que el trayecto exige descender por una pendiente empinada cerca del nacimiento de la vertiente.
«Aquí estamos aproximadamente a unas tres cuadras, así donde nace el propio vertiente, es un descenso en caída bastante empinado, haremos todo lo posible de no caernos para no llegar más luego hasta el barranco», dijo Moisés Castaneda, guía local.
Video / TCS. / Reportaje elaborado por: Alex Rivas.
El recorrido puede ser exigente, pero ofrece la oportunidad de contemplar la naturaleza, hacer pausas para recuperar energías y conocer mejor el entorno que rodea este hermoso sitio.
«Ustedes pueden ver aquí una caleta de agua que viene de los mismos “Borbollones” y podemos ver a mis espaldas un árbol que aproximadamente tiene 300 años», destacó Castaneda.
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Un rincón de magia natural: “Los Borbollones” y su espectáculo de colores
A primera vista parece un río común, pero al acercarse se revela un paisaje distinto: sus aguas son tan transparentes que todo a su alrededor parece cobrar vida y belleza.
«Este santuario es una oportunidad grande para la gente que viene de lejos que lo visite, porque son muy poco ya verlos en el país, aquí estamos en la parte de «Los Borbollones» es un agua cristalina como pueden verlo aquí a mi espalda, es un agua muy cristalina», afirmó el guía.
Los habitantes recomiendan visitarlo temprano, ya que con la luz del sol el río se vuelve aún más transparente, mostrando sus tonos verdes, turquesas y dorados sobre las piedras, y ofreciendo un lugar perfecto para nadar.
Al explorar este lugar, es imposible resistirse a dejarse llevar por la corriente y sumergirse lentamente en sus aguas.
En Santo Domingo de Guzmán, la naturaleza recuerda que no hace falta alejarse para descubrir lugares extraordinarios, pues durante unos instantes, parece que se camina en un mundo distinto.







