El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que el sistema electoral del país enfrenta «fallas catastróficas» y pidió adoptar medidas urgentes para reforzar la seguridad de las elecciones.
Durante un discurso desde la Casa Blanca, sostuvo que ningún país puede ser grande sin procesos electorales «justos y honestos» y defendió un sistema en el que el fraude y la interferencia extranjera resulten «prácticamente imposibles».
Trump responsabilizó a China de lo que describió como «el mayor pirateo de datos electorales de la historia». Aseguró que documentos recientemente desclasificados muestran que, desde el ciclo electoral de 2020, que perdió ante el demócrata Joe Biden, China obtuvo de forma ilícita 220 millones de registros de votantes estadounidenses. Según el mandatario, esos archivos contienen nombres, direcciones, números telefónicos, afiliación política y otros datos sensibles utilizados para el registro electoral.
“Decenas de millones de datos de votantes en 18 estados fueron comprados, robados o hackeados por China”, destacó el republicano.
Además, el presidente sostuvo que esa filtración representa «una pesadilla de seguridad electoral sin precedentes». Agregó que la inteligencia estadounidense detectó que China creó una unidad especializada para explotar esa información. También acusó a integrantes del aparato de inteligencia de ocultar esos hallazgos tanto a la Presidencia como al Congreso durante su primer mandato.
Trump endurece acusaciones sobre elecciones
Trump aseguró que existen 278 mil «ciudadanos ilegales» registrados para votar en Estados Unidos. También afirmó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) documentó durante años la capacidad del régimen de Nicolás Maduro para manipular elecciones mediante sistemas electrónicos, argumento que utilizó para cuestionar la seguridad de las máquinas de votación.
Igualmente, el mandatario insistió en que China y otros países buscaron influir en los procesos electorales estadounidenses. Incluso afirmó que Pekín intentó perjudicar su campaña presidencial de 2020 y favorecer intereses contrarios a su administración. También acusó al Gobierno chino de aprovechar vínculos con empresas estadounidenses para impulsar publicaciones negativas sobre su gestión.
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Asimismo, Trump ordenó al FBI investigar un presunto fraude en el registro electoral de Michigan durante las elecciones de 2020. Según el mandatario, funcionarios federales encubrieron un esquema en el que se habrían cometido delitos relacionados con la inscripción de votantes.
El mandatario aseguró que agentes del FBI consideraban que existían indicios de actividad criminal, pero afirmó que el Departamento de Justicia durante la administración Biden retrasó la investigación hasta archivarla.
“En otras palabras, fue pagar, jugar y hacer trampa”, dijo y agregó que “los agentes del FBI que trabajaban en el caso creían que se cometieron delitos, pero el Departamento de Justicia bajo Biden demoró la investigación y la terminó archivando”.
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