La película Sinners (Pecadores) fue una de las grandes expectativas en la 98° entrega de los premios Oscar de la Academia. Y es que llegó con un récord sin precedentes de 16 nominaciones en las distintas categorías, incluyendo una nueva, la de casting, o mejor elenco. Pero conforme avanzaba la premiación, su desempeño no era el esperado.
La película aborda la historia de los hermanos gemelos Elijah «Smoke» y Elías «Stack» Moore, interpretados por Michael B. Jordan. Para los críticos, la cinta es una audacia creativa porque combina de forma magistral y hasta divertida temas muy distintos como música, racismo, religión y vampiros.

Sinners ganó 4 premios Oscar
De las 16 nominaciones al Oscar con que contaba Sinners, solo ganó 4, pero en categorías importantes. Mejor guion original para Ryan Coogler, mejor actor principal para Michael B. Jordan, Mejor banda sonora para Ludwig Göransson y mejor fotografía para Autumn Durald Arkapaw. Fue la primera vez que se premió a una mujer en esta categoría.

El récord histórico negativo
Pero, así como se dice que ganó 4 de 16, también hay que decir que perdió 12 de 16 nominaciones al Oscar. Y aquí también hay categorías importantes, como mejor película, mejor director, mejor actor de reparto, mejor actriz de reparto y la debutante categoría de mejor casting o elenco.
Al perder en 12 nominaciones, Sinners supera a tres películas que comparten el dudoso honor de haber perdido 11 candidaturas al premio Oscar. La primera es “Paso decisivo” (1977) del director Herbert Ross, la segunda es “El color púrpura” (1985) de nada más y nada menos que del gran Steven Spielberg. Ambas marcaron un 0 de 11. Y la tercera es “El poder del perro” (2021) de Jane Campion, que, si bien logró ganar el Oscar a Mejor dirección, no tuvo suerte en las otras 11 nominaciones y quedó con el registro de 1 de 12.

Falta el juicio del tiempo
¿Sinners merecía ganar más premios Oscar? Es difícil decirlo. Su principal adversaria, Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson, tenía 13 nominaciones y ha sido elogiada por la crítica y el público. Sin duda, el voto de la academia se dividió. Cuestión de gustos y de coyuntura política.
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El Oscar es importante, sin duda, pero hay que esperar el juicio del tiempo. Es que, por ejemplo, la citada película El Color Púrpura es ahora un clásico absoluto. La crítica la considera una de las mejores actuaciones de Whoopi Goldberg y una obra fundamental sobre la resiliencia humana. El público la adora. Su impacto cultural fue tal que se ha realizado una exitosa adaptación musical.
Otro ejemplo. El director Martin Scorsese vio como una de sus mejores películas, Pandillas de Nueva York (2002) se fue con cero Oscar de los 10 a los que estaba nominada. Y eso que contaba con las actuaciones estelares de Leonardo DiCaprio, Daniel Day-Lewis y Cameron Díaz, entre otros.

Y el Oscar no garantiza la aceptación de audiencias futuras. Las decisiones de la academia no siempre coinciden con el gusto del público o de los expertos. En 1942, Citizen Kane (Ciudadano Kane) de Orson Welles perdió el Oscar a Mejor Película ante How Green Was My Valley! (¡Qué verde era mi valle!) de John Ford. Y el tiempo puso a cada una en su lugar. Citizen Kane suele encabezar las listas de las mejores películas de todos los tiempos, pero ¡Qué verde era mi valle! solo es recordada por haberle ganado aquel Oscar hace 8 décadas.

A juzgar por la edad del director y guionista Ryan Coogler y del actor Michel B. Jordan, ambos de 39 años, su trabajo recién inicia y ya ganaron un Oscar cada uno. Por ahora, celebren ese triunfo y que el tiempo diga si Sinners merece ese mote de la más perdedora de la historia.
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