Una fuerte pelea entre Justin Bieber y Madonna estuvo cerca de afectar su actuación conjunta en el espectáculo de medio tiempo de la final del Mundial. Según fuentes citadas por medios internacionales, ambos querían el mayor protagonismo y ninguno aceptaba quedar en segundo plano. El choque obligó a Chris Martin, vocalista de Coldplay y director del show, a intervenir.
El problema comenzó porque los artistas tenían ideas opuestas para montar la presentación. Bieber prefería una propuesta minimalista, parecida a la que llevó a Coachella, sin complicaciones ni riesgos que pudieran jugarle en contra. Madonna apostaba por una producción mucho más grande y visual, bajo la idea de que más elementos podían elevar el número.
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Justin Bieber y Madonna disputaron protagonismo
Una fuente afirmó que “ninguno quería irse sintiendo que tuvo un papel secundario”. Madonna respetaba a Bieber, pero no quería que la presentación terminara convertida en “El Show de Justin”. También estaba dispuesta a defender su posición si consideraba que él llevaba la propuesta hacia un terreno demasiado seguro.
Chris Martin tuvo que buscar un punto medio entre ambas propuestas para evitar cambios de última hora. La producción logró mantener la actuación como estaba prevista y acomodar las exigencias de los dos cantantes.







