El Real Madrid visita este miércoles al AEK Atenas en la cuarta jornada de la fase liga de la Champions 2026-27, un compromiso idóneo para examinar en Europa el verdadero alcance de su mejoría en Europa y certificar la solidez de un proyecto en fase ascendente ante un rival necesitado que se aferra a su fortaleza en el Allwyn Arena.
El 15 veces campeón de Europa logró en El Sardinero un triunfo solvente y cómodo (0-3) por primera vez como visitante en lo que va de curso, celebrando también la primera portería a cero fuera de casa, una de sus asignaturas pendientes. Además, el equipo merengue sigue siendo una máquina ofensiva para aterrizar en tierras griegas en una clara dinámica ascendente.
Y es que el botín con el que pueden volver de la capital helena es importante, no son solo tres puntos, porque significaría prolongar su pleno -con triunfos ante Inter (2-1), Roma (3-4) y RB Leipzig (4-1)-, algo de lo que solo presumen otros cuatro equipos, y sumar 12 de 12 y certificar virtualmente el boleto, al menos, a los «playoffs».
Visita complicada para el Real Madrid
24 años después de la última vez, los blancos van a un Allwyn Arena en el que no han ganado en ninguna de sus dos visitas previas, después de un empate en la fase de grupos de la Champions en la 2002-03 y la derrota (1-0) en la ida de treintaidosavos de final de la Copa de la UEFA de la 1985-86. Por esto, y ante una afición que aprieta y convierte en una «olla a presión» el recinto, será un reto exigente.
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