La displasia evolutiva de cadera es una alteración en la formación de la articulación que puede manifestarse desde el nacimiento y comprometer la movilidad del bebé si no se trata oportunamente.
Aunque en muchos casos no produce dolor, un diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones futuras en la marcha y la postura.
La revisión de la cadera forma parte del chequeo físico del recién nacido y de los controles pediátricos durante el primer año de vida.
La pediatra Michelle Fernández explica que esta condición, también conocida como displasia congénita de cadera, consiste en una malformación en el desarrollo de la articulación coxofemoral que genera inestabilidad, provocando que la cabeza del fémur no se mantenga correctamente en su lugar.
Por ello, durante los controles médicos se realizan maniobras específicas como las técnicas de Barlow y Ortolani, que permiten detectar si existe una posible luxación o inestabilidad en la cadera del bebé.
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Diagnóstico de la displasia evolutiva de cadera después del nacimiento
El ortopeda pediatra Erick Escobar señala que el diagnóstico idealmente debe realizarse en las primeras seis semanas de vida.
Además, advierte que existen factores de riesgo que obligan a una evaluación más temprana, como los bebés que nacen en presentación podálica (de nalgas). En estos casos, se recomienda realizar un ultrasonido de cadera incluso en los primeros días después del nacimiento.
Aunque la condición no siempre presenta síntomas evidentes, los especialistas insisten en no omitir los controles médicos, ya que la detección temprana mejora significativamente el pronóstico.
Tratamiento y seguimiento
El tratamiento dependerá de la edad del niño y del grado de afectación. Sin embargo, cuando se detecta a tiempo, las probabilidades de corrección son altas.
Según el doctor Escobar, el tratamiento principal es el uso del arnés de Pavlik, un dispositivo que mantiene las piernas del bebé en una posición similar a la de «ranita», favoreciendo el adecuado desarrollo de la cadera. Este método tiene una efectividad cercana al 95 % cuando se utiliza de manera oportuna.
Los especialistas también advierten que prácticas como envolver o «amarrar» al bebé con las piernas estiradas puede empeorar la condición, ya que aumenta el riesgo de luxación. En estos casos, se recomienda permitir que las piernas permanezcan en una posición más abierta y natural.
Recomendaciones para los padres de familia
Los médicos recomiendan que los padres de familia deben cumplir con los controles pediátricos desde el nacimiento, realizar el ultrasonido de cadera cuando el especialista lo indique y evitar técnicas caseras de amarre o fajas que limiten el movimiento natural de las piernas.
La vigilancia médica en los primeros meses de vida es fundamental para prevenir dificultades futuras al caminar y problemas posturales. Detectar la displasia evolutiva de cadera a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida del niño.
*Con información de Leslie Solito, periodista de TCSN*







