40 años después del terremoto del 10 de octubre de 1986 sigue rondando la pregunta: ¿Por qué fue tan devastador? Y es que tuvo una magnitud moderada de 5.7 grados y duró apenas unos segundos, pero provocó graves daños en San Salvador. Su poca profundidad, la cercanía del epicentro, las características del suelo y las condiciones de las edificaciones, explican parte de su tremendo impacto.

El sismo tuvo unos 7 u 8 kilómetros de profundidad. Esto permitió que gran parte de la energía llegara rápidamente a la superficie. Al respecto, el geofísico de la Universidad de El Salvador, Luis Castillo, señala: «Si bien es cierto, la magnitud de ese evento no fue muy grande, fue alrededor de 5.7, pero la profundidad de ese evento fue a escasos kilómetros».

El origen también estuvo cerca de la ciudad de San Salvador. El epicentro se ubicó al sureste de la capital, en la zona de Los Planes de Renderos, entre los entonces municipios de San Marcos y Santo Tomás. Según el director de la Facultad de Física de la UES, Nelson Cedillos, se trató de una falla local asociada con el área de San Jacinto. El fallamiento es considerado oculto porque no llegó directamente a la superficie.
Octubre 1986, un terremoto moderado, pero devastador
Buena parte de San Salvador está asentada sobre materiales volcánicos, entre ellos depósitos de ceniza conocidos como Tierra Blanca, explican los especialistas. Castillo señala que este tipo de suelo puede aumentar el movimiento sísmico. «La tierra blanca de nuestras investigaciones muestra que amplifica la onda sísmica entre un factor de tres a cuatro», explica.

Esto ayuda a entender por qué un terremoto de magnitud moderada produjo efectos tan severos en la capital. En 1986 se registraron intensidades de hasta IX en la escala de Mercalli que tiene 12 niveles. Para hacernos una idea, este nivel corresponde a sacudidas muy violentas, capaces de provocar daños graves en edificios. El nivel XII es el máximo y representa una destrucción casi total.
Tipo de construcciones de la época fue determinante

La forma en que las edificaciones respondieron al sismo también fue determinante. Cedillos explica que, en el caso de San Salvador, «el efecto destructivo fue precisamente por la amplificación que tiene y la respuesta que tenía el sistema constructivo de la época». La combinación de estos factores convirtió aquellos segundos en uno de los terremotos más destructivos de la historia reciente de El Salvador.
Con información de Irvin Alvarado y Damaris Gómez, periodistas de TCS Noticias
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