La nueva pirámide alimentaria es una herramienta que se adapta a las necesidades de las personas, priorizando los alimentos naturales y reduciendo el consumo de productos ultra procesados.
Con la pirámide se busca reorganizar los grupos de alimentos según su impacto en la salud. A diferencia de la versión tradicional, este modelo propone una estructura invertida donde se le da un alto valor al consumo de las proteínas y grasas saludables, sin dejar de lado las frutas, verduras y granos integrales.
De acuerdo con la nutricionista Mónica Figueroa, «este cambio responde a una visión más actual de la nutrición, en la que se hace mayor énfasis en las proteínas, especialmente de origen animal, y en los vegetales, dejando atrás el exceso de carbohidratos refinados».
Los nutrientes que establece la pirámide alimentaria son claves para el desarrollo de los tejidos, el fortalecimiento muscular y en la salud ósea, especialmente en niños y adolescentes que se encuentran en la etapa de fortalecimiento.
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¿Cómo está organizada la pirámide alimentaria?
La nueva pirámide se divide en tres niveles: En el primero se encuentran proteínas, lácteos enteros y grasas saludables.
En el segundo nivel están las frutas y verduras enteras, y en el nivel tres se ubican los granos integrales. Además, se excluyen los azúcares añadidos, las harinas blancas y productos ultra procesados, de acuerdo con el Departamento de Salud de Estados Unidos.
Errores comunes al interpretar la pirámide alimentaria
La nutricionista Mónica Figuera explica que muchas personas cometen errores al seguir las recomendaciones.
«El hecho de que los granos integrales se ubiquen en un nivel superior no significa que deban eliminarse por completo». Dichos alimentos son una fuente importante de energía para el cuerpo y el cerebro, «lo ideal es consumirlo con moderación y optar por granos integrales y ricos en fibras».
¿Cómo hacer un uso adecuado de la pirámide alimentaria?
La efectividad depende mucho de la correcta interpretación de cada persona y acompañamiento de un profesional en nutrición.
Es necesario destacar que no todas las dietas son funcionales para cada persona, ya que las necesidades nutricionales varían según la edad, estado de salud y estilo de vida.








