El fenómeno de El Niño podría afectar negativamente al empleo, reducir los ingresos de los trabajadores y empeorar las condiciones laborales en América Latina y el Caribe, según un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Señala que los trabajadores informales, rurales y aquellos que desempeñan sus labores al aire libre son de los más expuestos a los efectos negativos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) dijo que El Niño continúa intensificándose y espera que domine los patrones climáticos globales de agosto a octubre de 2026.
Ello aumenta la probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en gran parte del mundo, con cambios significativos en los patrones de lluvia.
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Afectaciones por El Niño
El Niño afecta la disponibilidad de recursos hídricos y de servicios ecosistémicos, con efectos en la seguridad alimentaria, salud pública y el riesgo de desastres.
También a la actividad económica en sectores como la agricultura, la pesca, la energía y la logística. “Lo que genera presiones inflacionarias y repercute en el empleo, los ingresos e, incluso, en el trabajo infantil”, advierte la OIT.
Y es que las sequías reducen la disponibilidad de agua para riego, consumo humano y generación hidroeléctrica. Mientras que las lluvias extremas e inundaciones degradan suelos, contaminan fuentes de agua y dañan infraestructura.
“Estos efectos no requieren necesariamente que se destruyan cosechas o activos productivos para generar pérdidas, sino que basta con que se altere la disponibilidad de agua en periodos críticos durante la floración, la siembra o la cosecha”, dice la OIT.
Además, la pérdida de producción afecta directamente los medios de vida de millones de trabajadores rurales, muchos de ellos en situación de informalidad.
Preocupa dos efectos indirectos de carácter social por el fenómeno de El Niño: el riesgo de trabajo infantil y los riesgos de seguridad y salud en el trabajo asociados al calor excesivo y a fenómenos meteorológicos extremos.
El primero porque los hogares en situación de pobreza recurren al trabajo de niños y adolescentes como mecanismo de supervivencia ante la pérdida de ingresos.
El segundo, porque casi la mitad de los trabajadores de América Latina y el Caribe se desempeñan en empleos informales.
“Los trabajadores informales son precisamente quienes más concentran la exposición directa a El Niño debido a que trabajan en agricultura temporal, pesca artesanal, construcción y comercio ambulante”, expone el informe.
En el corto plazo, la OIT recomienda programas de apoyo alimentario para trabajadores informales afectados.
Y en el mediano plazo la inversión en infraestructura de riego y de protección contra inundaciones. También recomienda la diversificación de cultivos, seguros agrícolas indexados al clima, la formación técnica para la reconversión laboral de trabajadores afectados.
Añade que la planificación anticipada de la adaptación puede contribuir a proteger el empleo y reducir vulnerabilidades. Así como generar nuevas oportunidades laborales asociadas a la gestión del agua, la restauración de ecosistemas, la infraestructura resiliente y los sistemas de alerta temprana.






