Tommy John, un confiable pilar de las rotaciones de Grandes Ligas que ganó 288 juegos a lo largo de tres décadas y cuyo nombre se convirtió en sinónimo de un procedimiento médico que ha salvado las carreras de innumerables lanzadores, falleció este domingo a los 83 años.
El zurdo, convocado cuatro veces al Juego de Estrellas y dueño de la segunda mayor cantidad de victorias entre los lanzadores de la Era Moderna que no han sido elegidos al Salón de la Fama de Cooperstown, se mantuvo durante 26 temporadas en los montículos de Grandes Ligas. Debutó con Cleveland en 1963 y realizó su último lanzamiento con los Yankees en 1989, cuando tenía 46 años.
Lanzando por los Dodgers el 17 de julio de 1974, John le tiró una recta a Hal Breeden, de los Expos, y sintió lo que describió como un «crujido» en el codo izquierdo. Más tarde se determinó que había sufrido una rotura completa del ligamento colateral cubital izquierdo, una lesión que amenazaba con poner fin a su carrera.
La historia de Tommy John
Después de que dos meses de reposo y tratamiento con hielo no dieran resultado, el médico de los Dodgers, el Dr. Frank Jobe, realizó un revolucionario procedimiento de cuatro horas el 25 de septiembre de 1974. Jobe extrajo un tendón del antebrazo derecho de John y perforó orificios en el húmero y el cúbito izquierdos, utilizando anclajes para fijar el ligamento.
Debido a que John había perdido sensibilidad en los dedos de la mano izquierda, fue necesario un segundo procedimiento para reparar daños en el nervio cubital. En aquel momento, Jobe calculó que John tenía apenas una posibilidad entre 100 de volver a lanzar en un montículo de Grandes Ligas. John aceptó el riesgo, razonando que, de lo contrario, regresaría a casa para vender automóviles en Terre Haute, Indiana.
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