Estados Unidos anunció este jueves una nueva ronda de sanciones contra funcionarios del Líbano, empresarios y compañías vinculadas con la estructura financiera de Hezbolá, en una medida que busca aumentar la presión sobre el grupo respaldado por Irán y reducir su capacidad económica y política.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, reportó la medida. Washington incorporó a la lista de sancionados a dirigentes políticos cercanos al grupo e integrantes de una red empresarial que, según las autoridades estadounidenses, «generó recursos para sostener su estructura financiera».
Además, Estados Unidos sostiene que algunos de los involucrados han obstaculizado esfuerzos orientados a estabilizar el Líbano y retrasado el desarme de la organización.
“Hezbolá debe desarmarse para que el Líbano pueda alcanzar un futuro seguro y próspero”, expresó el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Las sanciones alcanzan operaciones y activos bajo jurisdicción estadounidense, además de restringir transacciones con personas y entidades incluidas en la medida.
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Según el gobierno estadounidense, parte de la red opera en distintos países de Medio Oriente mediante compañías utilizadas para recaudar fondos y mantener flujos financieros destinados al grupo.
Estados Unidos mantuvo su postura de continuar utilizando herramientas económicas y financieras contra estructuras que considera vinculadas al sostenimiento de organizaciones catalogadas como «terroristas». Además, el Departamento del Tesoro reiteró que seguirá actuando sobre redes internacionales relacionadas con financiamiento y operaciones de apoyo.
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