Entre montañas y clima fresco, el Peñón de Comasagua atrae a turistas nacionales y extranjeros. Su enorme formación rocosa destaca desde varios kilómetros y ofrece una vista amplia del entorno. Sin embargo, además del atractivo natural, el lugar conserva historias que para muchos siguen sin explicación.
El recorrido combina senderismo, paisajes y una experiencia marcada por relatos que han pasado entre generaciones. Quienes llegan al sitio buscan contacto con la naturaleza, aunque algunos terminan llevándose algo más que fotografías.
“Tiene una vista panorámica muy amplia y mucho turista la visita, es un lugar fresco. En todo el peñón hay belleza, turismo y un poco de misterio también”, expresó el guía turístico, Elmer Sibrián.
Misterios del peñón de Comasagua
Además de la vista y el entorno, algunos habitantes hablan de sonidos que aparecen cerca de la formación rocosa.
“A veces se oyen gritos, como que alguien le habla a uno. Pongamos que uno va bajando y después se oye un grito. Eso como que queda atrapado en la montaña y, como no es nada, a veces uno se asusta al escuchar que le hablan y no hay nada. Cualquiera diría: A saber qué viene atrás de mí”, relató Vladimir Rosales, quien frecuenta la zona.
Después, surgen otras historias que alimentan el interés por el lugar.
“Es que parece como encantado. A veces dicen que sale una señora dando tamales o que hay dos perros grandes”, manifestó Rosales.
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Además, alcanzar la cima también representa un reto físico. El peñón de Comasagua ronda los 900 metros sobre el nivel del mar y, según guías locales, tiempo atrás servía como referencia visual para embarcaciones que transitaban frente a la costa salvadoreña. Allí, entre panorámicas y relatos, el sitio mantiene el interés de quienes buscan conocer otra cara de Comasagua.
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