En la «Isla de los Quemados», del lago de Ilopango, el misterio despierta cuando el sol se esconde y la oscuridad comienza a cubrir el agua. Lo que durante el día parece un sitio tranquilo, al caer la noche se transforma en escenario de relatos inquietantes. Entonces, la pesca deja de ser solo una tarea y se convierte en una experiencia marcada por historias misteriosas que, según cuentan los lugareños, acechan a quienes se quedan hasta la madrugada.
«Se miran gente andando en la noche , pero no dan la cara ni nada. Gente digamos lavando en la noche, gente pescando en la noche, pero no hablan como que son espíritus, en todas esas partes es por la orilla, digamos en el suelo, en el lago no», comentó un habitante de la zona.
En «Los Quemados» abundan los relatos sobre siluetas extrañas que sorprenden a los pescadores. Sin embargo, de acuerdo la tradición local, quienes mantienen la calma y no se dejan intimidar son los que regresan con la mejor pesca.
Video / TCS. / Reportaje elaborado por: Alex Rivas.
«Como en la pesca hay un misterio, en la pesca si a uno lo asustan y le ganan el valor, claro usted agarra sus cosas y usted se va, ya no sigue pescando. En cambio, cuando no le ganan el valor, usted agarra bastante pescado en abundancia», afirmó Luis Alfaro, lanchero de la zona.
Para muchos pescadores, el temor influye directamente en la jornada. Sostienen que los sustos, burlas o espantos forman parte del entorno, y que huir o asustarse es sinónimo de volver con las manos vacías.
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El lago de Ilopango: donde la pesca y el misterio se encuentran
Más allá de los relatos y lo inexplicable, los pescadores comparten una misma convicción: respetar el lago, la noche y las creencias que los acompañan. No intentan desafiar lo desconocido, sino convivir con ese misterio que forma parte del lugar.
«Hay gente de espíritu fuerte y gente espíritu débil, como les digo mi papá me contaba todas las historias, todos los sustos que él veía y siempre que veía sustos, siempre agarraba bastante pescado, es el misterio de la pesca», destacó Alfaro.
En la pesca no solo importa lo que se obtiene del lago, sino la actitud con la que se enfrenta la noche; porque aquí, dicen, quien no se deja dominar por el temor siempre regresa con algo más que anécdotas.








