Muchas veces la cercanía de las gradas al terreno de juego en los estadios de fútbol se considera un factor que favorece el buen ambiente en un partido. Sin embargo, también puede tener sus riesgos, como sucedió el miércoles en la vuelta de los octavos de final de la Champions entre Liverpool y Galatasaray.
En el tramo final del encuentro disputado en Anfield, el jugador del equipo turco Noa Lang sufrió una horripilante lesión que enmudeció a todos los aficionados. El futbolista de 26 años se enganchó el dedo pulgar en una valla publicitaria tras perder el equilibrio y cayó al suelo.
Inmediatamente empezó a retorcerse de dolor, obligando al personal médico a entrar al terreno de juego a atenderlo. Lang necesitó oxígeno y fue trasladado en camilla al vestuario. Posteriormente, lo llevaron de urgencia al hospital y este jueves por la mañana el jugador confirmó a través de sus redes sociales que ya está mejor: «¡La cirugía salió bien! Gracias por todos los mensajes».
Galatasaray busca una indemnización
Tras caer eliminado de la Champions, el Galatasaray busca una indemnización por la lesión de Lang. «Presentamos una queja ante los representantes de la UEFA después del partido. Ellos también hicieron sus investigaciones y evaluarán lo ocurrido», dijo el director deportivo del conjunto turco, Eray Yazga.
La lesión de Lang fue tan horripilante que hasta jugadores del Liverpool hablaron sobre ella. «Cuando fui a ver cómo estaba, varias personas me dijeron que le habían arrancado la mitad del dedo. Tenia mucho dolor», expresó Jeremie Frimpong.
Ahora le toca a la UEFA investigar si realmente la valla publicitaria de Anfield presentaba algún peligro o si se trató simplemente de un desafortunado incidente.
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