Las autoridades iraníes ejecutaron este 19 de marzo al joven luchador iraní Saleh Mohammadi, tras condenarlo por cargos vinculados a protestas recientes.
Mohammadi, de 19 años, era una promesa de la lucha libre iraní, integrante de la selección juvenil y medallista en la Copa Saitiev disputada en Rusia en 2024.
Su detención ocurrió el 15 de enero, acusado por las autoridades de participar en la muerte de dos oficiales durante las manifestaciones del 8 de enero, en medio de una creciente tensión social.
Varias instituciones denunciaron al régimen iraní
Las autoridades condenaron al atleta por «moharebeh», un cargo que significa enemistad contra Dios, además del presunto asesinato de agentes, en un proceso que organizaciones internacionales han cuestionado ampliamente.
Grupos como Amnistía Internacional y Iran Human Rights denunciaron torturas físicas y psicológicas para forzar una confesión posteriormente retractada por el propio deportista.
Sus abogados aseguraron que existían pruebas en video que lo desvinculaban del crimen, sin embargo, las autoridades procedieron con la ejecución en la prisión central de Qom.
Las autoridades también ejecutaron a los jóvenes manifestantes Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi junto a Mohammadi, lo que incrementó la preocupación internacional.
El caso se ha comparado con el de Navid Afkari, lo que ha generado fuertes críticas y ha impulsado llamados a sanciones contra federaciones deportivas iraníes.
La ejecución de Mohammadi ha provocado una ola de indignación global, reavivando el debate sobre derechos humanos en el deporte y la presión internacional sobre Irán.
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