Christa Pike, la mujer condenada a pena de muerte en Tennessee, EE.UU., sobrevivió a dos dosis de inyección letal. Pike fue condenada hace 30 años por el asesinato de una compañera de escuela y desde entonces pasó en prisión en espera de su ejecución.
El Estado de Tennessee le aplicó la inyección letal en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville. Se le administraron dos dosis del químico pentobarbital la noche del miércoles. Pero Pike, de 50 años, sobrevivió y la trasladaron a un hospital, informaron medios estadounidenses.
La ejecución tuvo el aval de la Corte Suprema hasta horas antes y sería la primera mujer en recibir la pena de muerte en 200 años.
Pike tenía 18 años cuando mató a su compañera de estudios Colleen Slemmer, de 19, en Knoxville, en enero de 1995. Con su novio, Tadaryl Shipp, y una amiga, llevó a la víctima a una zona boscosa de la Universidad de Tennessee. Un jurado condenó a Pike a muerte en 1996. Shipp, que tenía 17 años, recibió cadena perpetua.
Sobre este caso sentó postura la oficina del alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.
«El caso de Christa Pike expone múltiples razones por las que la pena de muerte debería abolirse. El sufrimiento prolongado –físico y mental– derivado de múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel. Y aún persisten preguntas clave sobre un juicio justo sin resolver», dice la publicación en X.
El Alto Comisionado de la ONU insta a las autoridades estatales a no llevar a cabo ningún intento adicional de ejecutar a Pike. «Nos preocupa también el aumento en el número de ejecuciones en los Estados Unidos. La pena de muerte no tiene cabida en ninguna sociedad», concluye.






