Con el regreso a clases, los estudiantes llevan alimentos preparados desde casa para consumir durante la jornada escolar. Sin embargo, especialistas advierten que no todos los recipientes que se utilizan dentro de la lonchera son adecuados para conservar la comida en buen estado y evitar riesgos para la salud.
Expertos en nutrición y medicina coinciden en que la elección de los recipientes es clave, ya que no solo ayuda a mantener los alimentos frescos, sino que también previene derrames de líquidos, contaminación y enfermedades gastrointestinales.
La nutricionista Guadalupe Argueta explica que los recipientes deben ser resistentes, contar con tapas de cierre seguro y, al mismo tiempo, ser fáciles de manipular. Esto es importante porque suelen transportarse en mochilas y loncheras, donde pueden golpearse y romperse con facilidad.
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Además, recomienda utilizar envases aptos para microondas y libres de BPA, una sustancia que puede liberarse del plástico al someterlo a altas temperaturas. Esta recomendación aplica tanto para recipientes de comida como para botellas reutilizables.
Por su parte, el médico Luis Merlos advierte que una mala higiene de los recipientes puede provocar desde gastroenteritis hasta infecciones más graves, como salmonela afectando directamente la salud de los niños.
Otro aspecto importante es evitar mezclar alimentos dentro de un mismo recipiente. Según la especialista, combinar líquidos con sólidos o alimentos crudos con cocidos puede arruinar la comida y generar contaminación cruzada, haciendo que los niños no consuman sus alimentos o se expongan a riesgos innecesarios.
Los expertos recomiendan empacar los alimentos de forma individual o en recipientes con divisiones, especialmente cuando se trata de comidas con diferentes texturas.
Elegir recipientes adecuados y mantenerlos limpios es una acción sencilla que contribuye a cuidar la salud de los niños dentro y fuera del centro educativo.








