Honduras registra un aumento en los casos de tos ferina en lo que va del año. De acuerdo a los registros de las autoridades sanitarias, se han reportado 81 pacientes afectados por esta enfermedad bacteriana.
Según registros oficiales, la tos ferina afecta a pobladores de 15 de las 20 regiones sanitarias, excepto los departamentos de Lempira, Copán, Ocotepeque, Valle y Choluteca.
En las últimas semanas se informó que nueve niños fallecieron a causa de la tos ferina. Entre las víctimas se encuentran bebés menores de tres meses, algunos de ellos no contaban con el esquema de vacunación.
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Médicos salvadoreños instan a vacunar a los menores contra la tos ferina
El Ministerio de Salud de El Salvador no reporta casos de tos ferina. Sin embargo, médicos del sector privado instan a los padres de familia a vacunar a sus hijos contra esta enfermedad.
«La protección principal es recordar a los adultos que deben insistir en la vacunación de los niños, porque podemos ser portadores asintomáticos. Lamentablemente ha habido defunciones en el vecino país porque el sistema de vacunación no ha sido completado», dijo la pediatra Vanessa Artiga.
La protección contra la tos ferina está incluida en la vacunación DTaP que protege a niños menores de 7 años contra tres enfermedades graves: difteria, tétanos y tos ferina. Esta se administra en una serie de cinco dosis a los 2,4,6,15-18 meses; y entre los 4-6 años.
Además, se recomienda revacunar a las madres lactantes para prevenir la enfermedad. «Lo que sabemos es que últimamente a medida que pasan los años, la persona que ha sido vacunada va perdiendo defensas y por eso se dan los refuerzos», explicó el médico infectólogo Ernesto Navarro Marín.
¿Qué es la tos ferina?
La Organización Panamericana de la Salud señala que la tos ferina también es conocida como tos convulsiva, es una enfermedad muy contagiosa que afecta al tracto respiratorio y es causada por la bacteria Bordetella pertussis o Bordetella parapertussis, que se encuentra en la boca, nariz y la garganta de una persona infectada.
Los síntomas suelen aparecer entre siete y diez días después de la infección, pero en algunos casos puede aparecer hasta 21 días. En un inicio se puede confundir con un resfriado común incluyendo estornudos, secreción nasal, fiebre baja y tos leve.
Pero en dos semanas, la tos se vuelve más intensa rápida y repetida seguida de un silbido agudo. Estos episodios suelen terminar con la expulsión de mucosidad espesa y transparente, seguida de vómito.
«Los adolescentes, adultos o los niños parcialmente inmunizados suelen presentar síntomas más leves o atípicos, por lo que en estos grupos, además de en los bebés muy pequeños, la tos ferina puede ser más difícil de diagnosticar», destaca la OPS.
*Con información de Ingrid Castellanos, periodista de El Noticiero*







